Ocurrió en la escuela de Paco Canto

Miguel Ángel lópez Moreno, Milan

Ocurrió en la escuela de Paco Canto, que no se andaba con remilgos a la hora de corregir a los niños malos y no tan malos. Yo, debo decirlo, escapé siempre bastante bien… pero esa vez estuve a puntito de recibir una “corrección”. A Jesús Damián y servidor nos había tocado un lápiz que regalaban con un paquete de detergente… yo llevé el mío al cole, y Jesús se dejó el suyo en casa. Cuando llegamos al cole y vio el mío pensó (y estuvo convencido de) que se lo había sisado y me lo pidió. ¡Ni hablar, chico, esto es mío! Entonces pidió justicia al maestro. Y menos mal que a mi me respetaba más o menos y no me creyó capaz de quitarle por la cara un lápiz… Al final, después de mucho discutir y apelar a mi bondad absoluta, nos hizo ir a cada uno a su casa a buscar el puñetero y disputado lápiz que faltaba… Y apareció Jesús Damián con el suyo. Escapé del bofetón por los pelos y quedé exonerado de toda culpa… si eso llega a pasar con el Tobalo o con el Canilla acaban calentitos

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