La escuela de la srta. Fina

Amador Guzmán

Un colegio para niños mas mayorcitos, tipo bachillerato, era el que tenía en su casa la señorita Fina, hija del guardia jurado de la barriada y que vivía enfrente de NonoChirri Bernabé.

Sus enseñanzas eran fáciles de entender y si no, pues a prolongar la clase. Desde luego, de su casa no se iba uno sin aprender o comprender la lección. Además, tenía un peculiar modo de recompensarnos: quién cumplía bien la tarea podía escuchar la radio, pues ponían en Radio Sevilla “Las aventuras del Zorro“, pero no el enmascarado vestido de negro y que Antonio Banderas lo ha interpretado en el cine. No, era un cómico argentino y que se presentaba cantando algo así como:

“Yo soy el Zorro, Zorro, zorrito, para mayores y pequeñitos…”

Paco, el hermano de la señorita Fina, era el que más nos animaba a que hiciéramos bien la tarea para sintonizar cuanto antes la radio. Un día dejó de dar clases y se fue a Canarias.

Una tarde de temporal de lluvia, en la que se fue la luz (caray, cuarenta y tantos años después aún pasa lo mismo) inclusive, recibimos una noticia que nos cayó (a mi sobretodo) como un mazazo: Pedro Basurco había fallecido. Yo no pude continuar y pedí permiso para irme a casa (en las Puertas del Campo). Cuando llegué, fue terrible comunicarlo en casa y esa noche no pude dormir. Se nos había ido un ÁNGEL.

Hoy día la he visto algunas veces por las Puertas del Campo, pues vive en el Polígono “Virgen de África”, con su marido Manolín Ramírez, que era un tío estupendo en la barriada…

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