La cuesta del loro

Apéndice a las Crónicas de Villajovita
Pepe Carracao, febrero 2009

La Cuesta del Loro, citada en la prensa de Ceuta, se refiere a la escalera que empezaba frente al Casino y seguía como calle hasta lo de Bacalao. En esa calle vivía la señora que conocíamos como la de la cara manchá; Cecilia y Quique Rivas; los hermanos Rey Alarcón. La calle en cuestión es Leandro Fernández de Moratín, que también se conocía por El Hoyo. Allí han vivido el Lali, mis primos Viaga Cano, Llalle, Pito (José Luís), Milagros, Nieves y Roberto (que falleció adolescente)… y también Pepi Navarro y Paquito.

José Manuel Alguacil Gómez –el Batato, que fue peluquero, adquirió la vivienda que fuera de la familia Rey-, era propietario de un loro, que repetía con gran precisión, el ¡CALLAROS! que decía el maestro Paco Canto a sus alumnos desde su colegio, en los bajos de la casa de Luis Hernández de Loma, que precisamente daba a la parte casera de la vivienda del Batato, junto al viejo pozo. El loro repetía callaros y todo lo que decía a los niños. Era, por lo que dicen, un loro muy parlanchín. Pues bien, debido a este loro de José Manuel, a esa cuestecita que accedía a las escaleras que desembocaban en la calle J, actualmente Calderón de la Barca, la denominaron: Cuesta del Loro.

Aunque tarde, espero haber saciado la curiosidad de los que se interesaron en su momento. Agradézcanselo a mi cuñado Andrés Gómez que hizo las pesquisas pertinentes.

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