Invisibles

Pepe Carracao

Por donde pasáis ahora las chicas Invisibles, pasamos otros hace un tiempo

Invisibles: Dícese de las niñas Vi.Jo. que en los años 60 del siglo XX tenían diez cuando nosotros quince.

Cuando comenzó todo esto, sentimos un montón de emociones. Sí… un montón de emociones —a partir del primer encuentro en San Fernando, y luego otros más multitudinarios en Jimena, en Ceuta…—, sentimos las mismas emociones que estáis siento vosotras ahora. Para todos fue un cúmulo de recuerdos muy entrañables, que hacía que el tiempo que estábamos juntos nos pareciese muy fugaz, y que parte de él lo dedicásemos a pensar cuando íbamos a celebrar el próximo encuentro.

Por lo tanto os comprendo perfectamente. Todos formábamos parte de ese paisaje de Villajovita. En la foto estática que tengo ahora en la cabeza aparecen los niños y niñas con las velas de mocos asomándoles; una Sra. o Sr. que mira desde la ventana a través de los visillos; una reunión de gente sentada al fresco, en la acera de cualquier puerta; un grupo de niños que juegan a rescate, y otro de niñas que salta a la comba. En la calle paralela, sentado a coro, hay otro grupo que juegan al ton pirulero, y se oye la voz del maestro que dice: al amo de esta prenda que se le dará

En todos esos lugares, también en la playa (de Benítez o Basurco, o cuando íbamos de gira a Calamocarro), en el casino, en la Iglesia, en el Llano de Pedro Lamata, estábamos todos y cada uno de nosotros. También estaban todas nuestras madres, aquellas que cuando caía la noche nos llamaban, haciéndonos saber que la cena nos esperaba y que era hora de recogida. Las calles eran una parte más de nuestro hogar, sobre todo de los que los teníamos más humildes, pero no exclusivamente porque todo era de todos, lo compartíamos todo.

Bueno, todo no, la chica o el chico que nos hacía vibrar lo queríamos en exclusividad… y casi siempre nos conformábamos sólo con verlos. Y para ello esperábamos pacientemente, en muchos casos, sentados en el escalón del “Mané”.

Esto es lo que acabo de ver desde el lugar en el que ahora estoy sentado. Seguramente la foto será otra cuando me mueva. Pero lo más importante es que todos hemos visto todas las fotos, los mayores y los jovencitos.

Mi beso más cariñoso para todas las invisibles.

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