Granizadas y plagas

Foro de Villajovita, noviembre 2007

Carracao:
Es verdad que la cosa está muy flojita. Para sacar de las madrigueras a los conejos hay que enseñarles las zanahorias. Aquí las zanahorias, suelen ser acontecimientos que provocan nuestras reflexiones. Seguramente que ante la ausencia de acontecimientos la gente está algo más relajada. Seguramente también por algo de agotamiento. Lo importante es que mantengamos encendida esta llama y que tod@s sepamos que este es un lugar a donde podemos acudir para enviar cualquier tipo de mensaje, solicitar ayuda, convocarnos a algún lugar donde se nos invite a un café o lo invitemos, o simplemente decir lo que a cada cual le parezca.  

Riquelme:
Para animar un poco las cosas, ¿quién se acuerda del día que llovieron ranas en Villajovita? No es cuento. La mayoría de los habituales del foro no habíais nacido. Yo me acuerdo como si fuera ahora mismo.

Milan:
Cuenta. Soy todo oídos… y te aviso que quedará recogido para cuando sea menester. Esas historias no se pueden perder, forman parte de la memoria común…

Riquelme:
Estuvo una semana lloviendo casi sin parar. Un día llovió con más intensidad y con fuerte viento. Cuando dejó de llover y todos los niños salimos a nadar barquitos de papel en los regatillos, y meter los pies en los charcos, la calle esta llena de pequeñas ranitas. Posiblemente un pequeño tornado las sacó de algún embalse. Yo tendría siete u ocho años. También recuerdo la plaga de langostas. Con esta sí que lo pasamos bien…

Carracao:
Lo de las ranas no sé si es que lo oí en algún momento o tengo un recuerdo vago. Igual me pasa con lo de la plaga de las langostas.
Sí me acuerdo de la primera vez que cayó una gran granizada pudo ser en 1957 o 1958. En mi puerta hicimos un muñeco de nieve, lo recuerdo perfectamente; le hicimos una fotografía con una cámara que nos dejaron mis tíos, los que vinieron de EEUU, pero no salió. Luego entre 1962 y 1964 volvió a granizar de forma también muy llamativa.

Aquilino:
De momento va una de Amador Guzmán de la granizada. Dice Amador:
“Los únicos restos que demuestran que granizó en Villajovita el 20 de enero de 1957. Esta casa está en la carretera de servicios de JOP, de dos pisos de altura. Guillermo la identifica como “la que estuvo viviendo Dionsio García”. En la foto, Amador y familia.

Rosi Sentís:
Me acuerdo perfectamente de esa granizada, mi hermana y yo estábamos en el colegio de la parroquia y mi madre fue corriendo a recogernos, literalmente al galope. Mi madre llevó a mi hermana en brazos y el padre Almandoz a mí a cuestas. Los recuerdo a los dos corriendo por la cuesta como descosidos. Después disfrutamos jugando con los granizos en el patio de mi abuela.

Juan Luis:
Yo recuerdo una granizada de 1965, y en Villajovita fue donde más granizo había. Para cruzar de Villajovita a Pedro La Mata, por la escalerilla donde vivían los hermanos Cordero, casi no se podía pasar. Y viviendo yo en la Playa Benítez, a tan sólo dos kilómetros, no cayó tanta granizada como en Villajovita.

Riquelme:
Lo de las langostas… -¡si hubieran sido de mar!- fue un día de bastante calor. Al levantarnos por la mañana la calle estaba llena fueron llegando más. Llenábamos cajas con los bichos, después nos reuníamos en la casa de alguno de nosotros y cada uno sacaba la langosta más grande de su caja y las soltábamos para ver cual saltaba más. Te puedes imaginar a las madres con las langostas dentro de casa… ¡a recoger tocaba y salir corriendo! Con las que había en la calle ya era bastantes. Supongo, aseguraría, que venían de Marruecos y, sin fuerzas para cruzar el Estrecho, se quedaron en Villajovita (les gustó el barrio)

Aquilino:
Esta foto es de Pepe Martínez Riquelme. La foto, según nos dice es del Pasaje Bentolila. Y yo tengo una duda. ¿No es Leandro Fdez. de Moratin?

Rosi Sentís:
En las dos puertas que se ven al frente en la derecha vivía Mari Emi, nieta de Mateo “el chirimoya”; y en la de la izda. Pilarín, la peluquera, antes de poner la peluquería e irse a la calle Lope de Vega

Revoltosa:
 (Responde a Aquilino) No niño, esta calle es el Pasaje Bentolila, observa el muro de la derecha. En la transversal, vivieron los hermanos Dieguito y… (Diego trabajó en la Caja de Ahorros de Ceuta) ¡joder, ahora he olvidado el nombre del otro! [era Rafa] Recuerdo a su padre perfectamente, también a su madre, creo que eran familia de Antonio, el de la tienda, y también de Félix, el practicante, que después vivió en la calle Lope de Vega. En este Pasaje, entre otros, vivieron: el propio José Martínez Riquelme, la bondad personificada, los hermanos Becerra (Juan, Alfonso, Pepe)… En la paralela, Pasaje Trujillo, vivieron Antonio Trujillo, hermanos Vázquez (Juanma, Dionisio y dos más pequeñitos), Paquito Galindo, los hermanos Mora Marfil (Maruja, Chorly, Manolo y el “Lele”)…

Rosi Sentís:
El hermano de Dieguito se llamaba Rafael, era maestro; nos dio clase entre otros a Yaye, Paco Díaz Rosa, a mi hermana, a mi primo Nono y a mí. ¡Ah! Félix nunca vivió en la calle Lope de Vega.

Miguel Ángel Rodríguez:
Eso es el Pasaje Bentolila puro y genuino. Los escalones dobles en la bajada de la calle son únicos. Por ahí he pasado mucho tiempo de pequeño. Han vivido familiares míos como los Jiménez Pino (Miguel, Enrique y Antonio) primos de mi madre; su padre Juan Jiménez y dos tías de mi madre: Remedios Jiménez con su marido, Emeterio Arcauz, y Carmela Jiménez, viuda con sus hijos Miguel, Antoñita y Mª Carmen Blanco Jiménez. Primos también de Juan Luis, como es lógico. En esa época, yo era muy pequeño y además el único sobrino-nieto, por lo que mi madre de veintipocos años tenía cantidad de niñer@s entre su familia, que me paseaban y me llevaban de visita a sus casas. Y como os digo uno de los lugares mas frecuentados fue el Pasaje Bentolila. De mayor la cosa siguió igual, me refiero a lo de frecuentar dicha calle claro está, pues allí vivía mi amigo José Joaquín Pérez Gomero, y en su casa pasábamos largos y agradables ratos jugando con su gran colección de indios y vaqueros.

Riquelme:
Que no se te ocurriera decir delante de Juan, el padre de los Jiménez Pino, culebra o serpiente! ¿Te acuerdas de eso?

Miguel Ángel Rodríguez:
Me acuerdo de mi tío Juan, pero cuando él murió yo no tenía más de diez años. Lo de culebra o serpiente me lo puedo imaginar. El “repelús” que se siente ante la sola mención de la palabra es algo extendido en todos los del mismo apellido. Juan Luis Jiménez te lo puede corroborar.

Manolito Señor:
(Para Aquilino) Así que tu bajabas a la playa por el barranco; pues ya somos dos. ¿Te acuerdas, bajando el barranco, el tronco de eucalipto que teníamos que bordear, y nos agarrábamos a las raíces para frenar la bajada? En cuanto a la granizada, tengo que decir que recuerdo dos, la primera en nuestra calle en la que pudimos hacer un muñeco de granizo, nunca vi granizada tan grande. La segunda fue años posteriores pero no muchos, estaba jugando con unos amigos en el monte Canca y escuchamos el ruido de los granizos caer sobre el techo de la escuela que hay junto al campo de fútbol [escuela de maestría], que no me sale el nombre joder, salimos pitando a resguardarnos en dirección a playa Benítez.

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