A veces, si hay suerte, con el paso del tiempo, los recuerdos amorfos y apolillados, llegan a cristalizar en gemas valiosas.

A veces la fotografía —entendida como momentos eternizados en sepia— consigue pulir el viejo instante y lo talla hasta entregarlo cristalino y ornado de arco iris.

El asunto que ahora nos toca es volver a mirar. Y el trasunto, volver a disfrutar del cariño y de la complicidad de otro tiempo.

La fotografía es ahora la imagen cristalina de un recuerdo que aúna la calidez en sepia de ayer y el fresco color de hoy.

Los niños y niñas que corrimos por las calles de Villajovita, el Viejo Barrio, hace ya 40 ó 50 años, nos sentimos afortunados porque, gracias a imágenes como estas, el alma se nos desvela compartida.

Milan, hermano de Marisol, hijo de Miguelín
y Mari, sobrino de Asensio

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