El patio de Feni

Por cierto, hablando de la guapa Feni Carracao, hermana mayor de Pepe Anita. Por entonces la solidaridad entre los vecinos era algo implícito en el comportamiento diario, y ni siquiera era preciso pensar en serlo. Las puertas estaban abiertas y la comunicación entre vecinos era muy intensa. Las sociedades sencillas tienen esa cercanía que echamos de menos en las grandes ciudades. José Carlos Varea (Rivilla) recuerda que el día de su boda llovía bastante y el desagüe del patio de Feni se atascó, seguramente porque Andrés, su marido, no había cumplido con sus deberes de mantenimiento. El nivel del agua subía rápidamente amenazando con desbordar los escalones e inundar toda la casa. Feni se puso de los nervios y salió a buscar la ayuda solidaria de los vecinos. La casa de Feni y Andrés era una de las que construyera Salvador Guerrero, el padre del tío Asensio, adosadas a la muralla merinida, en la calle Lope de Vega, dos más abajo que la que ocupaban los padres de José Carlos Varea Rivilla. Y allí se presentó empapada y preocupada.

En ese momento todos los invitados a la boda de Rivilla vestían sus mejores galas, excepto el propio protagonista, a decir de muchos, gran cachazudo que nunca tenía prisa. En consecuencia, fue José Carlos el que se acercó al patio de Feni para hurgar en el desagüe hasta que logró desatascarlo. Acabó, evidentemente, con pies y pantalones mojados en una fría mañana de invierno. ¿Cómo combatieron el frío? Pues con un par de copas de coñac. Tal vez fueran tres. Feni, muy agradecida, escanció con generosidad.

Cuentan que Maricarmen Lara, la novia, le sigue estando la mar de agradecida a Feni porque gracias a ella su novio acudió muy contento al matadero, que llevaba una carita risueña y que fue una delicia la alegría que desprendió el chiquillo toda la mañana. Por cierto, ofició la boda don Salvador Vinardell Lagares, que fue coadjutor con el padre Almandoz y también un tiempo con el padre Béjar, y dice José Carlos que fue la primera que se ofició en la Parroquia de Villajovita cara al público, siguiendo las nuevas directrices del Concilio Vaticano II. También cuentan que el novio contestó un “Si, quiero” en tono que no dejaba lugar a dudas: los tres copazos de coñac Fundador (¡Está como nunca: Fundadoooor!) ablandaron la buena dicción de Rivilla.

Cine RexCap. IVUn lugar llamado Basurco
Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: