Aquelarre emocional

Ceuta, febrero 2005

“Hay noches mágicas. No las buscas, aparecen de repente, cuando menos lo imaginas… Nosotros vivimos una de esas noches. Gozamos esa noche de un mundo COMÚN Y FANTÁSTICO. No resulta fácil explicar las sensaciones. Hay estados de ánimo que no se pueden transmitir. Es preciso vivirlos. Estar ahí. Tener la fortuna de encontrarse en el sitio perfecto en el momento preciso. La magia de ciertos instantes aparece sin avisar y por eso muchas veces nos perdemos la belleza de esos días. La historia de aquella noche queda para quienes la vivimos, y quizá algún día, cuando la experiencia me enseñe a contar las cosas sencillas, consiga transmitir las fascinantes horas que pasé con todos vosotros”.
[Maribel Melgar – Interpretación libre de un texto de Antonio Garriga Vela]

Náufragos
«Me gustó mirar a hurtadillas los ojos de ISA cuando Sandra explicaba un detalle… Me gustó oír vuestras carcajadas detrás del segundo whisky. Me gustó ver el puerto gris desde el salón revuelto de Agustín. Me gustó recordar que la palabra “íbora” significa algo para Paco y servidor. Me gustó comprobar la maquinación que hicisteis a mis espaldas para que la BALA no se sintiera extraña. Me gustó pasear bajo la lluvia sin poder regresar. Me gustó formar parte de vuestro recuerdo común, y ahora ser parte de vuestro presente. Me gustó comprobar que todo esto no sólo lo siente servidor. Me gustó tocar. Me gustó escuchar. Me gustó besaros, por supuesto… Me gustó sentirme parte de un recuerdo vivo.»

[Milan]

Hay momentos especiales donde concuerdan los signos, en los que el juego del azar se hace rito solemne, una fiesta previamente ordenada. Triunfo único, difícil de ver y que costará repetir. Antes de que llegara la noche, el atardecer de poniente era más rojo, las sombras más azules, y los sones de las trompas lo mismo anunciaban alegría que tristeza. Y en el aquelarre de la noche, cada voz más penetrante, cada color más intenso; cada sonrisa más abierta: era una noche en la que, por exceso de alegría, se te podría partir el corazón sin causa.

Un abrazo para tod@s

[Aquilino Melgar]

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