A propósito de un enfado de Milan

Pepe Carracao

A propósito de un enfado de Milan con las comisiones de los bancos.

Recuerdo, que cuando en el mejor de los casos, conseguía un duro (5 Ptas.) entraba “al salto hípico” por Ybarrola. Allí me encontraba en la tesitura de comprarme un Kist (valía un duro), un bombón helado (valía igualmente un duro) que los vendía un señor que los llevaba a cuesta en una caja, (que no sé como c… mantenía los bombones helados), o hacer una apuesta (la mínima costaba un duro).

Hacía la apuesta, perdía el duro y a sufrir, viendo como la gente tomaba en aquel ambigú semicircular los Kist que le apetecían o los bombones helados que le daban la gana.

El Mané, el Andrés Medina, el Acosta… buscábamos entre los boletos de apuestas de días anteriores, por si podíamos hacer alguna trampa. El tó que tó, era intentar saciar los deseos de esos Kist (de limón, de naranja, de chocolate, fruchampán), de esos: “¡al rico bombón helado!, por los que en aquellos tiempos lampábamos. Hoy es su alto contenido en azúcar lo que no nos lo hace muy recomendable.

Maldita paradoja. ¿Cuánto habríamos dado en aquellos tiempos por poder cancelar una cuenta y mandar a hacer puñetas al director de cualquier banco  o del de Sumsun Corda?

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